Con 9.7 segundos por disputarse del tercer periodo, la mexicana Ramos se disponía a lanzar dos tiros libres sobre el aro rival. El primero no entraba; el segundo también lo erraba y el rebote era para el cuadro eslovaco. Dubenova era la que cazaba el rechace y rápidamente le daba la bola a la base Kovacikova, que, para sorpresa general, anotaba una bandeja en su propia canasta. El desconcierto era de tal grado que eran las propias mexicanas las que sacaban de fondo de la cancha rival y acababan el periodo atacando su propia canasta ante unas desorientadas eslovacas que defendían la canasta ajena. Ãrbitros y técnicos que miraban completamente atónitos sin ser conscientes de lo que ocurría
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