La mayor parte del primer grupo, 1.766, eran conductores y los otros 1.064, pasajeros. De ellos, 649 viajaban en las plazas delanteras y 415 en las posteriores. Ese reparto se invierte con los niños desprovistos de sistemas de retención: 160 iban en los asientos traseros y 46 en los delanteros.
La DGT advierte de la suma gravedad de estas últimas cifras en particular. Los usuarios de la segunda fila, cuando no están protegidos por el cinturón u otros elementos, no solo se exponen al peligro de sufrir daños mucho más serios, sino que además corren un riesgo hasta ocho veces mayor de impactar mortalmente contra un ocupante delantero.
Otro dato preocupante que Tráfico ha extraído en estos días es que el 70 % de estas personas conducían por carreteras convencionales o secundarias. El organismo insiste en recordar que en este tipo de vías ocurre ese mismo porcentaje del total de accidentes mortales que se registran en España.

