La historia del partido se condensa en esos siete juegos finales, a partir del 5-1 para Nadal en el set segundo. Hasta ahí, apenas había existido intensidad alguna. Con temperatura inferior a 20 grados, humedad relativa en torno al 60% y viento que alzaba remolinos de polvaredas, Nadal escapó milagrosamente de tres puntos de 'break', cuando sacaba con 1-2 abajo... y ahí desapareció Tsonga: el cañonero franco-congoleño de Le Mans se quedó sin primer servicio, sólo ganaba el 42% de puntos con segundos saques... y Nadal demarró con un parcial atronador de 10-2 que le dio el 6-3 del primer set y el abismal margen de 5-1 en el segundo. Sólo en la manga inicial, Tsonga cometió 19 errores no forzados. "Es cierto que Tsonga ha hecho muchos errores y yo me he puesto 5-1 en el segundo set sin hacer nada", admitiría el mismo Nadal.
Desapareció el viento, Tsonga escapó al 5-1 y a tres pelotas de partido para Nadal, ya con 5-2 (y saque del francés)... y el francés comenzó a servir misiles de crucero: incrementó hasta el 62% final el porcentaje de primeros saques (algunos entre 212 y 215 km/h, con cuatro 'aces'), ante los que Nadal siempre jugaba en desventaja.
Con 6-5 para Nadal, que había conservado un juego clave al saque, el número 11 del segundo set, Rafa perdió su cuarto punto de partido al consumar un error no forzado de revés. En la muerte súbita, Tsonga resistió hasta el 3-3, pero una recuperación milagrosa de Nadal y un 'passing' fantástico en carrera abrieron un abismo insalvable para el francés. Rafa ganó los cuatro últimos puntos del 'tiebreak' definitivo y ahora, en su novena final, se enfrentará a Djokovic, quien batió a Fognini por 6-2 y 6-1: se tratará de la tercera final Nadal-Djokovic en la Pista Central del Montecarlo Country Club.
Gane o pierda, Nadal ha vuelto
